Contestación a la tesis de qye el Arte de Bellas Artes no admite definición.

 

El Arte tiene definición conceptual, pues el arte es finito, y, por tanto definido, «de – finido», «de – finito». El Arte es una abstracción cuando se trata de concepto, la realidad extramental del arte es previamente percibida en experiencia preconceptual, aprehensión, mediante los sentidos y la captación así mediata que del objeto realidad arte hace el intelecto de la mente.
No es fácil definición alguna, la conceptualización es difícil. Arte es «dupliciter» : Ora labor, ora objeto. Y no hablamos de arte como concepto contrapuesto al de ciencia, en el aristotelismo. Se trata del arte de «Bellas Artes». Como labor es la elaboración de objetos haciéndolos bellos, o más bellos, no con artesanía, sino con maestría superior, logrando cierta gran calidad estética, aunque en un rango en que cabe la mediocridad el arte mediocre, que no es artesanía o pequeño arte de pequeña pero linda belleza. Como objeto el arte es la obra de arte, la obra de elaboración, por no decir creación «ex nihilo», estética, fruto estético, cuyo aspecto más relevante es su belleza, y su intencionalidad y fin: La contemplación estética.
La «otra objetividad» la pone, paradógicamente, la subjetividad, o mejor dicho, la objetividad de la subjetividad del contemplador. Éste posee unas determinadas cualidades accidentales y en cierto grado. Su psicología está condicionada por su cualidad étnica y las de su mente, con su formación intelectual, experiencias, nivel de inteligencia, de afectividad, sentimentalidad, de sensibilidad, y de salud mental sencillamente psiquiátrica, no en sentido de patología, sino en el de psicología integral que incluye diagnóstico y conocimiento tanto de la salud y enfermedad mentales, así como remedios, si los hay, contra ésta última, cuanto de las desviaciones y carencias que hacen imperfecta la capacidad de captación naturalmente adecuada de la belleza natural. El ideario humanístico, la metafísica (filosofía, religión) incluida la ética profesados por el individuo, la idea política, incluso la de la técnica del Arte influye en la capacidad objetiva de captación y conceptualización de la belleza y del Arte. La conformación fisiológica y mental sexual condiciona. La belleza de un varón en plenitud de virilidad, que suele ser tardía (entre los 30 y 40 años, por lo general, para las féminas) (normalmente entre los 15 o 16 y los 27, según los propios varones en general) no es la de los varones capaces de ver la belleza de sus congéneres masculinos. De ordinario la belleza que algunos varones pueden captar de otros es fundamentalmente belleza de género femenino integrada en cuerpo viril, no precisamente varonil. En cambio si hay mujeres que pueden percibir la belleza de hombres barbudos y bellosos, muy definidos en sus rasgos característicos varoniles, a los varones esto no es posible, en mi opinión, a menos que sean maricas profundos, casi siempre, si no siempre, «clausos», infectos de repugnancia a la carnalidad con féminas, no con varones de dicho tipo. Independientemente de que se considere o nó patológico, o mutilado, ese para mí extremadamente repulsivo estado, es limitante, de potencia, menoscaba, impide la percepción de la objetiva, objetiva (repito) belleza femenina y su maravilloso halo de seducción, con toda su fenomenología rica de interrelación con el sexo complementario y con consortes acompasados.
La belleza es un transcendental del ser. Ser perfecto es ser perfectamente bello, como es ser perfectamente bueno. Aristóteles. En última instancia y abstracción cognoscitiva, es cuestión ontológica y cualitativa, de «Qualitas» cual «categoría» de «accidente», en términos aristotélicos. El individuo humano no es perfecto. Sus cualidades son susceptibles de grado, de más y de menos. Ser de cualidades, nivel entitativo de cualidades. Ser capaz de captar supone ser y ser capaz de ser en cierto grado, a nivel cualitativo. Como en esto no somos iguales, no lo somos casi para nada en muchos casos, salvo en lo animal de igualdad o equiparación brútica : Comer, beber, respirar. Y aún en comer San Nikolaus von der Flüe se llevó varios años sin comer, alimentándose tan sólo de la comunión sacramental, u hostia consagrada. Y no es el único, Teresa Neumann, estudiada por el eminente psiquiatra Excm°. e Ilm°. Señor Dr. Usía Dion Antonio José Vallejo Nágera y Lobón, en colaboración con un ginecólogo compatriota. De ningún modo la relatividad del Arte existe, ni como fundamento ni explicación de las distintamente aplicadas capacidades de percepción humana estética, según cada cuál, sino al revés. Sí, hay Arte supremo, reservado a los supremos, pues no está hecha la miel para la boca del asno. Para entender el Arte Supremo hay que ser supremo en lo ontológica y psicológicamente necesario para ser efectivamente capaz de entenderlo, y para entenderlo y disfrutarlo naturaladecuadamente. Esta mi doctrina no puede ser compartida más que por quienes tienen el nivel ontológico mental para ser capaces de ello. Con los que no, no hay posibilidad de discusión sobre lo bello y lo feo, hemos de trasladar o anteponer la controversia a la Ontología y la psiquiatría cual psicología integral, lo cuál, casi siempre, en vez de posibilitar resolver el problema, lo eleva, lo hace mayor, más profundo, con más cuestiones a discutir, más divergencias, y de ámbito científico superior.
Al final cada uno hace lo que le da la gana, esa es la vida, pero eso no es ni Arte, ni ciencia denominada Estética. En cualquier caso la gente no vive, gracias a Dios, y otras muchas veces por desgracia, bajo la presidencia de filosofía alguna sistemática y veraz. La Razón no siempre triunfa, el número de mediocres es siempre muy superior al de los naturalintrínsecamente privilegiados en ámbito cualitativo, y siempre habrá separación mental y sociológica de públicos. Los unos irán, por ejemplo, al teatro, a ver un drama de Calderón, los otros a un concierto de «Metallica», o una basura de pseudoarte llamada dodecafonía, una de las especies de la moderna y abyecta cacofonía, propia de espíritus y mentes degenerados. Parece que todos a gusto, y finalmente, en esta sociedad moderna, se impone el pragmatismo, en el que, como digo, nunca faltará la separación entre grupos, contrapuestos y, sabiéndolo o nó, adversarios, o enemigos.

El Canín de Santo Domingo de Guzmán

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