
Paradoja al canto.
Eea preferible poner, a esre opudbulo, el título : «Falangismo y Falangistas más Tradicionalistas que la mayoría de los carlistas desde finales del XIX, …
pero he querido usar la palabra «carlistas«, propiamente adecuada también, para hacer más patente la paradoja, cierta muy cierta, incógnita, muy pasada por alto.
Hay genialidad en la Falange Española de Su Católica Grandeza de España el insignísimo Excelentísimo Señor III Marqués de Estella, heróico Caballero de la Orden Militar Religiosa de Santiago, Gentilhombre de Su Majestad El Rey, títulos que de muy buen grado le reconocemos, el de Caballero por membresía oficial a dicha Orden, y los demás por sobrados méritos personales, no por legitimidad alguna de la monarquía liberal que se los condedió, y hay genialidad, de menor rango, en descubrir al público la verdad paradójica que aquí expongo.
El Marqués era Tradicionalista, menos propagandísticamente visible esa condición, cuando se unió Falange Española con las JONS, a pesar de que en esta había pensadores católicos en mucho Tradicionalistas como Onésimo Redondo.
Desde inicios de la industrialización bajo regímenes demoliberales, desplazada ya la Nobleza Histórica como único estamento con derecho político al Gobierno Supremo soberano de la Nación y al de las regiones con sus distintos feudos y grados, surge la revolución socialista contra la jacobina y contra la liberal moderada, o régimen de los mercaderes sobre los nobles. La corriente, con Proudhon destacando más que ninguno, antes del comunismo, en vez de la espiritualidad, justicia, bondad y misericordia, en vez de todo eso movido por amor al ser humano como criatura de Dios, y sujeto de Derechos Naturales y laborales inalienables, lo que inspiró la Encíclica de SS. León XIII à favor de los injustamente desfavorecidos en lo laboral y social, el odio a lo noble y a lo magnífico, y el chusmismo son las características del socialismo, con cerril actitud, odio, amor a lo paria, y violencia criminal, el socialismo que crece exponencialmente en apenas medio siglo, consiguuendo finalmente al judío Marx, su amigo Engels, y a Lenin, Stalin y Trotzki, constituyéndose el cenit de dicha corriente en el bolchevismo.
Esa Era, la Era de potente ascensión y triunfo del socialismo en grandes naciones, de la que no nos recuperamos en los efectos de muchos de sus venenos, ha sido, hasta 1980 aproximadamente, una época de adulación al obrero, de exaltación del proletariado y de reivindicación de los derechos naturales o Derechos Humanos (que no son lo mismo que el Derecho Natural) del pueblo llano explotado por los financieros y los grandes mercaderes, ambos llamados los burgueses o capitalistas, por la Izquierda, y también por algunos de nosotros aunque en lenguaje Tradicionalista antiguo no. Obrero era mucho decir, pero hasta entonces. Desde hace algunas décadas cada vez hay menos orgullo de obrero. Hoy día nadie se autodenomina obrero, ni se presenta con ese nombre. El obrerismo se ha extinguido, y eso que sigue habiendo obreros, pero es raro el que se considera parte de la porción obrera. Y de clase obrera y conciencia obrera nada hay sino en ideologizados comunistas.
Hemos vuelto a centrar nuestra atención y lenguaje, que ha tornado a ser el castizo antiguo, en LOS POBRES, la pobreza, la indigencia, y a los pobres pertenecen más los autónomos, pequeños empresarios, empleados de comercios y tiendas pequeños, funcionarios menores, muchos clérigos y pseudoclérigos, muchísimos enfermos, ye innumerables buscavidas. Y no es que hoy día no sea más que nunca necesaria una estructura gremial nacional diversificada Tradicionalista, la del Marqués, que no es otra que la carlista genuina, y la de la España real anterior al triunfo e institucionalizacion estatal y administrativa nacional de la Revolución, incluso en su versión del partido que se llamaba moderado, o conservador, y al que los falangistas llamaban «La Derecha«, en lenguaje notoriamente mejorable, una vez que hay y hubo una Derecha que entiende Izquierda a todo liberal, se llame o nó conservador. Pero el obrero ya no es el más representativo del pobre, en general no es pobre, ni hay clase obrera, sino clase pobre y subclase miserable vergonzante. La Falange Española, pura, de haberse fundado en la actualidad, podría defender el gremialismo carlista y joseantoniano (que podría tal vez añadir el punto de la estaralizacion «sui generis et im apice» del instituto gremial conplexivo), y haber dejado de lado a las JONS, a cuyos miembros, como los del partido de Don José Calvo Sotelo, los podría invitar a ser milititantes o afiliados falangistas la Falange. Hubo grandes jonsistas como el católico Onésimo Redondo, con sus defectillos de opiniones, y el bastante nietschano Catedrático Montero Díaz, gran Camarada defensor del EJE y partidario de que España formase parte de él, a lo que se opuso el gran Tradicionalista Jefe de la Real Armada Don Luis Carrero y Blanco, por motivos técnicos de inferioridad estratégica y de medios militar. Eran excepciones los jonsistas de gran inteligencia y espíritu Nobiliario clasicista. Tanto el funcionario de Correos plebeyo obrerisra, carente de genio y altura intelectual y doctrinal, Ramiro Ledesna, cuanto su recua de palurdos obreros venidos muchos de la CNT y de la Izquierda, fueron útiles como milicianos en la guerra, nunca son un lastre, pero políticoorganizativamente estarían en las actuales circunstancias sociales, de lado, y con invitación falangista, por si sirven de algo, por lo menos a no ser enemigos, ni rivales.
La doctrina del Marqués»*
*- cuyo último gran opúsculo, escrito en la cárcel de Alicante, y sobre godos y no godos, respecto a España, parece indicar alguna revelación de una Orden Militar Religiosa mística y ascética sapientísima como la secreta (ya, debido a mis manifestaciones, menos secreta) que llamamos de El Cisne –
y la de prominentes o próceres miembros esenciales, no todos con carnet, de F. E. T. y de las J. O. N. S., con absoluta amplísima relevancia de José Antonio, Vázquez de Mella, Onésimo, José Luis de Arrese, etc., y ninguneo de Ledesma, se presenta mucho más EMINENTEMENTE carlista, que la de la mayoría de los carlistas especialmente los desde los años 30 del siglo XX.
Dado que lo más capital del Carlismo no es el dinastismo, o la hereditariedad legal de la monarquía , ni la foralidad, sino la catolicidad del Estado, el régimen Monárquico y la existencia y vigor de lo que llamamos técnicamente Cuerpos Intermedios, y puesto que la radicalidad mayor del Carlismo se expresa en el Manifiesto de la Prensa Tradicionalista, bajo inspiración y autoría total o casi total de Don Ramón Nocedal y Romea, documento aprobado personalmente en una misiva de SM. El Rey Carlos VII a Don Ramón, y texto que reivindica la viabilización y recuperación de las instituciones tradicionales españolas liquidadas por la Revolución terrenalmente vencedora y encarnada en el Estado, las doctrinas y posiciones atrevidas de sabios FETistas recogen y defienden la esencia más fundamental del Carlismo, y… y… algo más : Recuperan espiritual, interiormente, por propia iniciativa personal y libres voluntad y vocación los mejores Ideales de la Tradición Española, el Tradicionalismo Español y el Carlismo, que no son las mediocridades de los últimos reyes carlistas, excluido el actual, no las traiciones de los monarcas carlistas (fementidos) uno que luchó militarmente en el ejército belga y pidió adhesión a los aliados bajo guía masónica contra los Imperios Centrales en la llamada Primera Guerra Mundial (en realidad la Segunda, tras la napoleónica) [lo que provocó la defección voluntaria de Vázquez de Mella permaneciendo éste fiel al Carlismo auténtico] , y otro, Javier, declarándose enemigo del EJE, tomando partido por Los Aliados sionistas perversos con su francmasonería, y luchando militarmente en el ejército belga contra el Reich Camarada de España y del Estado Nacional Tradicionalista católico Monárquico de Caudillaje. Por supuesto sus actos de Alta Traición y Lesa Patria los desautorizaba e invalidaba «ipso facto», con probanza enorme y a la vista. La Falange Española y la FET defendían como modelo, Canon, arquetipo, Ideal, no a un siglo XIX carlista, salvo en parte y pocas rarisimas veces a un siglo XIX en su primera etapa de SM. Don Fernando VII cual Rey Absoluto, con reinstauración de la Santa Inquisición (en una de esas veces estoy yo, en parte y en mucho), sino a NUESTRO SIGLO DE ORO. De modo que no fueron los carlistas no unificacionistas de la Cruzada Española europea y la postguerra (excepción hecha [en parte, y sólo en parte, muy buena] de Melchior Ferrer y alguno como él) quienes, ni siquiera en su Escudo carlista de España, repristinaron los símbolos de los Reyes Católicos, pusieron a éstos de supremo Ejemplo, adoptaron su blasón,







Nótese cómo este escudo, instituido por Javier en 1942, «lo dice todo», es menos Tradicionalista, menos carlista, menos esencial y menos majestuoso que algunos anteriores, incluido el FDTista. ¡Decadencia!.
alabaron, como el propio Marqués, a SM Felipe II, y lo pusieron de muy principal modelo, e item más, como proclamaba el Excelentísimo e Ilustrísimo Señor Don Antonio José Vallejo Nágera y Lobón, «El Gran Lobo», en su opúsculo «El Factor Emoción en la España Nueva» (texto que he digitalizado en uno de mis Blogs : https://ricardodepereablog.wordpress.com/2019/06/13/dr-a-vallejo-nagera-el-factor-emocion-en-la-espana-nueva-federacion-de-amigos-de-la-ensenanza-burgos-1938-texto-completo-archivos-jpg-descarga-gratis/ ) : NUESTROS IDEALES ESTETICOS SON LOS DE NUESTRO SIGLO DE ORO. El Gran Lobo propuso la creación de un Cuerpo General de Inquisidores, con lo que retoma a una de las reclamaciones del citado Manifiesto. ¿En mucho y esencial más Tradicionalista, más eminente, más carlista en esencia, que muchos carlistas? ¡Sin duda!. Además hizo progresar, con su Psiquiatría, y eugenesia, nuestra tradicion española seculoaurista y de más larga duración, de la denominada «Limpieza de Sangre», aún no mencionando la ni abogando por una ley específica con ese nombre. Otros FETistas arianistas como el gran Giménez de Santa-Olalla, y algunos psiquiatras como los Doctores Misael Bañuelos y Don Ramón Sarró preferían el rigor lógico natural culminante esencial del genetismo racista Arianista y en sentido también biológico y mendeliano, un paso más hacia la plenitud gnoseológica del fenómeno o proceso intelectual y disciplinar del concepto progresivo de «Limpieza de Sangre», el cuál puede aumentar en riqueza intrínseca, homogéneamente, sin contradicciones entre su nuevo progreso y su devenir conceptual e histórico anterior. *
* cf. https://ricardodepereablog.wordpress.com/2019/09/04/la-psiquiatria-de-la-espana-genuina-la-psiquiatria-de-espana-la-cran-espana-del-movimiento-nacional-y-de-f-e-t-cientificoempirica-integral-transcendente-higienista-eugenesica-racista-y-de-ins/
O sea : La psiquiatría española de 1937 a 1960. La psiquiatría de España genuina. La científica española cabal que es patrimonio intrínseco de Falange Española Tradicionalista y de las J. O. N. S., la gran Psiquiatría cientificoempírica INTEGRAL, TRANSCENDENTE, HIGIENISTA, EUGENESICA, RACISTA Y DE INSPIRACION Y CONCORDANCIA CATOLICAS DE LA IGLESIA DE CRISTO QUE ES LA DE “EL SYLLABUS”. Versión del 15 de Enero de 2020, 15,41 horas.).
¿Para qué seguir escribiendo este artículo? «Intelligenti pauca».
«La simiente está hechada» ahora ya, de conciencia reflexiva e histórica, «en el campo» («simiente de [José] GUERRA en nuestros CAMPOS» 🙂 ) de mis lectores, y basta uno para que del germen crezca el árbol cuanto podamos hacerlo grande.
Falangistas más esencialmente carlistas que la mayoría de los carlistas. Punto Final. Bueno, final no, sin final, progresemos «sin fin» , o sea, cuanto podamos, porque el fin lo habrá, aunque deseamos que coincida con nuestra victoria total y definitiva, el TRIUNFO TOTAL DE LA GENUINA DERECHA TOTAL.
El Canín de Santo Domingo de Guzmán.

Resumo un comentario que un amigo me ha hecho por wahtsapp, diciendo que de Hegel procede la Derecha y la Izquierda, o sea el Fascismo – Nacionalsocialismo (los fascismo) y el marxismo leninisno respectivamente. Y que Falange sola y luego fusionada, quería lo mismo que los comunistas : el poder para el pueblo, nacionalización de la banca, la clase obrera dominante, partido único como lo quería el marxismo leninisno, y dictadura, en fin : lo mismo. Claro que en abstracto hay algo que se pueda llamar lo mismo. Y yo digo : Son «lo mismo» en cuanto quieren un Estado, orden social, orden político, gobierno absoluto de un solo partido, nada de bancos privados y comercio libres, PERO ESO ES EN ABSTRACTO. En concreto son sociedades, gobiernos, Estados, legislaciones, vidas, muy pero que muy distintos, y he respondido como digo en la siguiente respuesta a este comentario :
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Al Nacionalsocialismo no lo toca Hegel, sí al a fascismo a través del hegeliano Giovanni Gentile, que teorizó desde su Idealismo filosófico su fascismo, que vino de gente marxista, como Mussolini y otros, convertidos en nacionalistas contra el internacionalisno marxista y socialista. Pero el Fascismo adulto es de todos, la inmensa mayoría católicos.
El Nacionalsocialismo, que son varios, tiene sus propios filósofos y no son hegelianos. El más relevante es Heidegger, que es absolutamente realista, antiidealista total. Le siguen Baumler y otros menos conocidos.
La Falange Española, antes de fusionarse, era nacional, y aristocraticista, jerarquicista y católica patriótica, amadora de todos los españoles inocentes, o de buena voluntad, y de los enemigos a ganar para la causa, o a combatir cruentamente por necesidad o vital común, o vital bélica. Admiradora de la Dictadura de Primo de Rivera y sobre todo de Mussolini. Siguió, José Antonio, el único gran ideología de talla, Ledesma era mediocre, siguió el Marqués alabando la filosofía TOMISTA, con una Fe y de las JONS de Estado confesional católico pero de un Catolicismo auténtico y Tradicionalista, tridentinista, muy distinto al del Concilio y post concilio, opuestos al aristocraticismo y esplendor de la Iglesia hasta Pío XII, siempre aliada de las monarquías católicas y con su sistema de libertades y de orden político y social. En una sociedad fascista había unas libertades individuales y corporativas que no existen ni pueden existir en un Estado y régimen comunistas. Y religión de Civilización e idiosincrasia europeas, en Alemania fundamentalmente el Cristianismo teórico dividido en dos :uno el auténtico (católico), otro el llamado reformado (protestante, denominando iglesia Evangélica, sobre otras sectas de cierta inspiración cristiana).
Y hay Propiedad privada y comercio e industria privados, con guía estatal armonizante y vigilante contra abusos, contra los que igualmente luchaba la judicatura, y con multitud de leyes fascistas saludables. Y se fomenta la iniciativa privada empresarial y la vocación individual de elegir profesión, las profesiones eran casi todas vocacionales y voluntarias, quedando promovido quien superase los exámenes, dentro de planes nacionales, diseñados por el poder político central, que llamaban en España «Planes de Desarrollo». Los planes económicos en países, prevén la asignación estatal de profesiones, su firmación y asignación de puestos de trabajo y tareas.
Lo de la banca era contra la banca judía fundamentalmente, y ya los templarios tenían su banca con condiciones sin usura. Pero en el Comunismo no hay banca, hay oficinas de depósitos, y el Estado es el propietario y distribuidor de los recursos de que se erige propietario. La Administración pública como cuerpo contrapuesto a los individuos privados, es gigantesca y se extiende a todas las empresas y todos los organismos. La policía vigilaba todos los movimientos de los individuos en la URRSS; la madre de un amigo de 30 años de edad, cuenta que a ciertas horas ya desde la tarde, si se te veía por la calle, la policía te preguntaba a dónde ibas y qué ibas a hacer, y tenía que coincidir con las instrucciones o permisos de tus jefes funcionarios. El individuo no podía elegir libremente domicilio, ni de qué tipo, ni viajar de un pueblo, o ciudad, a otro lugar, sin permiso burocrático. Y se te podía trasladar de domicilio y de región, sin tu asentimiento como requisito de ejecutividad de la orden de traslado, que podía ser hasta de poblaciones enteras.
En el Estado Fascista el Estado es toda la Nación, pero no hay un sistema burocrático de administración pública con funcionarios de jefes en todas las empresas y organismos, ni comisarios de guerra. El Poder político central es del partido único jerarquizado individualizadamente. La burocracia omnímoda nada tiene que ver con nosotros, procuramos sea reducida a mínimos. En las naciones fascistas podía haber hospitales privados, y de Órdenes Religiosas que atendiesen a las personas no pobres, pero sí con menos medios económicos.
En el Estado Nacional o Sociedad política y total de la población nacional y fascista nada de Poder para el pueblo ni como clase trabajadora igualitaria, ni como masa, ni como un cuerpo jurídico cuantitativo unitario. Jerarquía, cuerpos intermedios (universidades, gremios, colegios profesionales, etc.), nada de la masa decisiva por votación igualitarista, de un hombre un voto, en «Elecciones Generales» con ley electoral artificial y siempre de suyo incoherente con la simple supremacía cuantitativa. El pueblo estructurado con sus cuerpos laborales, y profesionales, y con sus organismos públicos de judicatura, administración y ejército, pero con un partido con sus propias milicias y estructuras internas. Una democracia orgánica, en que el poder no lo tiene el pueblo masa o colectivo, sino los individuos en estricta jerarquía y dentro de los organismos y asociaciones que componían los órganos operativos de la sociedad. Y eran monárquicos estilo godo, o de Caudillaje, no necesariamente de monarquía hereditaria, aunque el fascismo era indiferentista respecto de las hereditariedad de las monarquías, siempre que el monarca de turno fuera fascista, algo así como el carlismo, que quitó a Carlos Hugo cuando lo entendió heterodoxo.
Propiedad privada, nada de clase obrera universal y lucha de clases, ni partido único gobernante de espíritu proletario, sino de espíritu aristocrático, militarista, organicista, desigualitarista, jerarquicista de las personas concretas, según las concretas capacidades y de méritos, de casa cuál, con armonía entre las clases sociales de hecho y todos los grupos dentro de la Sociedad, con Iglesia y Ejército con sus respectivos fueros, con concordato o sin él, normalmente e históricamente siempre con Concordato con la Santa Sede. Al final son los regímenes comunistas los que, predicando hacia otros países antimilitarismo, internacionalisno, globalismo o mundialisno, antirracismo, populismo y clase proletaria soberana y universal, aplican dentro del país que gobiernan: monarquía absoluta, culto al jefe del Estado (Stalin, Mao, etc), militarismo, jerarquicismo, racismo práctico, nada de banca privada y menos judía, etc. como Corea del Norte, aunque la educación que imparten es atea, materialisra y sin posibilidad de educación privada teista, ni religiosa cristiana o de cualquier otra religión que se autoconfiese tal y espiritualista, no se permite profesar manifiestamente filosofía antimaterialista. No hay escuelas ni Universidades privados.
Pero nosotros somos espiritualistas y autarquistas de libertades y sistemas orgánicos y jurídicos dentro de los Cuerpos intermedios, y una cúpula política de complemento jerárquico y de armonización de los intereses de individuos e instituciones, para la unidad de acción hacia el Bien Común armónico nacional, procurando que no haya vagos sin trabajar, ni parados, ni pobres.
Los valores defendidos y el tipo de vida y la sensación de orden y libertad en los países fascistas, por contraposición a los marxistas, son muy distintos a los comunistas. Una cosa es la llamada «Economía dirigida» fascista y nacionalsocialista y falangista y Tradicionalista, y otra la economía del Capitalismo de Estado» con un único capital administrado por el Estado que es el único propietario, creador de sus empresas y sus grupos laborales y asignación de puestos de trabajo y de clase de trabajo para cada individuo. Y nada de fueros para la Iglesia y el Ejército, y nada de Nobleza Histórica y feudalismo.
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